“Enfermo de Rock’n’Roll” tiene en la espalda el flaquito que entra excitado al pogo. A la Raíz explota y estalla Pampa Yakuza. Las paredes laten con el bajo de Ricardo Jahni, barba y remera verde, como las luces.
La familia Yakuza grita, aplaude y corea la letra que ya viene mientras Hernán (Saravia) ríe divertidísimo (“Quiero creer que la sonrisa no la voy a perder...”).
Con un gusto a Los Piojos y algo de La Vela, unos que parecen ská pero son también chacarera y frases crudas (“Ninguna vida se olvida...” “Voy a pensar que te gusta estar ciego” por nombrar algunas hasta un tanto naif) que se cantan sintiendo, exigiendo y bailando también.
Mucho baile y poca charla, Yakuza recorrió integro el repertorio(coreografías de Darío y Salcador incluidas): Tres minitas, La mañana de mañana, Sucio y Desprolijo, Bla Bla Bla, El Escapista, Sol de los Pobres, A otra cosa.
Separando ciertos hitos al mejor estilo ‘Puede ser’, que empezó coreada por el publico y que recibió el estribillo empapado de papelitos plateados.
Jaulas abiertas, pájaros de madera y remeras mojadas colgando del cielorraso. Abajo, un océano de manos alzadas (índice y meñique arriba; viva la rock). Hagamos uno de estas mitades y la pareja obsecuente del fondo se besa frenética.
Las manos de Luciano queman el charango con su música-madera y el principio de ‘Brillando como el sol’ anuncia, más que fiel a su costumbre, el final. El estribillo arrasa con pompa y todo (vientos, cuerdas, percusión, y un registro de voces que podría dejar como un poroto a la barra brava entera de Burzaco).
Uno a uno caminan hacia el centro del escenario y se dejan caer ante la familia Yakuza que los recibe, Juntos. ‘Cada uno de nosotros vale’. Juntos suben al escenario y corean, mientras se duerme el telón.
Un rumor mientras se muere la noche, Olé, olé, olá, cada día te quiero más…
Por: Michelle Gualda.-
Fotos: Rocío Frigerio.-